Cuentapropistas cubanos continúan exigiendo un sindicato independiente

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Publicado el Miércoles, 24 Abril, 2019 – 21:24 (GMT-5)

Aunque profundamente desoído, uno de los principales reclamos de los cuentapropistas cubanos es el surgimiento de un sindicato independiente que los represente con justicia. Sin embargo, el gobierno sigue esperando que se afilien a los ya existentes, en tanto llama a darles una “atención especial”.

Hablando en plata: la inmensa mayoría de los trabajadores no afiliados de la isla son los cuentapropistas porque son los que menos creen que pertenecer a un sindicato pueda favorecerlos en algo. Casi todos han visto ignoradas sus demandas en torno al pago de excesivos tributos e impuestos, el acceso a materias primas y la falta de derechos laborales, y consideran que sindicalizarse no les traería “más que problemas”.  

En palabras del arrendatario privado Fernando, de 36 años, “sabemos que a la palabra independiente se le tiene terror en este país porque todo tiene que depender del Estado, pero lo que necesitamos es un sindicato libre, que sea verdaderamente representativo. Llevamos rato sin ser escuchados. Entendemos que, si ganamos más, debemos pagar más, pero no ‘un ojo de la cara’. Además, seguimos sin derecho a subsidio por enfermedad y pagando multas más altas que los estatales por las mismas faltas.

“La afiliación sindical es voluntaria y muchos no nos hemos unido a ningún lugar porque sabemos que el funcionamiento de la Central de Trabajadores de Cuba es deficiente ya que ni siquiera puede defender cabalmente los derechos de los empleados estatales. La única manera de defendernos de relaciones y contratos laborales onerosos (ya sea con el Estado o con otros pequeños empresarios), de tener un respaldo ante los abusos de los empleadores, sobre todo en temas como seguridad, salud, descanso y tiempo de trabajo (a veces hasta de 16 horas) está en tener un movimiento sindical propio”, resalta el también licenciado de Derecho.

Según plantea Antonio, propietario de un restaurante ubicado en el Vedado, “como mismo no ha habido la suficiente madurez política para entender los problemas de la economía doméstica, tampoco la habrá para darle más autonomía al trabajador privado. El particular sigue siendo visto más como ‘contrapropista’ que cuentapropista. Si se reconociera el papel de las pequeñas y medianas empresas no existieran tantas trabas absurdas y enredos.

“Lo quieran o no representamos el desarrollo. Pero hay mucha gente poderosa que no nos quiere y que trata de ponernos la bota encima todo el tiempo. El sector no estatal sirve para producir más y darle un mejor servicio a la población y más ingresos al Estado, pero más de un dirigente cree que no tenemos los mismos derechos que un trabajador estatal, como si lo que tenemos hubiera caído del cielo y no del sudor diario. A nosotros no nos hace falta un sindicato para ser eficientes, sino para que nos pongan en el lugar que nos corresponde. 

“La empresa privada, a la que eufemísticamente aquí insistimos en llamar negocio cuentapropista, se ha ganado el derecho a tener un sindicato propio porque ha solucionado grandes problemas del país, sobre todo en la rama de los servicios. Llevamos 60 años experimentando y viendo que la economía de otros países del Tercer Mundo florece porque le dan a la gente la libertad de decidir y entienden que sin desarrollo económico es imposible lograr un desarrollo social”, apunta el cuentapropista de 42 años.    

A tenor con lo que explica uno de los foristas de Cubadebate: “A muchos cuentapropistas no les va bien, pero les va mucho mejor que trabajando para el Estado con un salario que más bien parece un estipendio. Este Estado nos dio salud y educación gratuitas, pero con un estipendio como salario… es como si yo hubiera pagado mi salud y mi educación. Nadie dice que este Estado es ineficiente, corrupto, y descontrolado, no hace falta decirlo porque solamente tenemos que mirar hacia cualquier lugar y nos daremos cuenta… El sindicato hace mucho dejó de ser la defensa de los trabajadores. Por mí lo pueden desaparecer, solo es una institución más que lo que hace es derrochar lo que otros producimos”.

De acuerdo con Rosa, quien ha estado 30 años sindicalizada como trabajadora estatal, cabe preguntarse “¿qué resuelve el sindicato? Solo se preocupa por el pago de la cuota y el llamado aporte a la Patria. Es perfectamente entendible que los cuentapropistas no quieran sindicalizarse porque difícilmente en este país haya al menos un sindicato que de verdad haga algo por los intereses de sus afiliados.

“Además, a los trabajadores privados se les menosprecia. El gobierno dice que son un complemento, pero los tratan como si fueran la peste, un ‘mal necesario’. Creo que les hace falta una organización que los represente, se llame sindicato o no. Que el sindicato como lo conocemos hoy sea una farsa porque no es creíble, no significa que podamos prescindir de él, sino hacer que haga lo que tiene que hacer”, agrega.

Desde la visión de la agente de Telecomunicaciones Amanda, “los cuentapropistas pasamos mucho trabajo para mantener nuestros negocios y si hacemos bastante dinero, bien ganado lo tenemos. Nuestra imagen trata de ser distorsionada diariamente. Se nos relaciona con la corrupción cuando el robo parte de la empresa estatal. La mayoría de nosotros trabaja día y noche para tener éxito. La labor del sector no estatal merece más reconocimiento, garantías y, por supuesto, oportunidades.

“No obstante, lo que recibimos son arbitrariedades. No tenemos quién nos defienda porque las autoridades actúan como juez y parte: ponen la multa y son los únicos capacitados para quitarla e incluso cuando cumplimos la ley al pie de la letra aparece alguien a decir que hay una indicación no escrita que cambia lo establecido y nos pasan por arriba sin que sepamos muy bien ni qué hacer”, concluye la joven de 29 años.

Al cierre de 2018 las formas de gestión no estatal en Cuba agrupaban a 1 millón 415 mil 700 trabajadores y el 42 por ciento de ellos era cuentapropista.