“Soy feliz y lo seré más cuando mis hijos hagan lo que yo no pude hacer”

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    Publicado el Martes, 26 Febrero, 2019 – 04:48 (GMT-5)

    Corría el 1995. En el estadio Latinoamericano, un grupo de adolescentes bajo el mando del experimentado mentor Miguel Borroto se preparaba para el Mundial de Béisbol, categoría 15-16 años.

    Por sobre todos, un gigante de ébano, el inicialista Joan Carlos Pedroso, y un rubio de ojos azules, el pitcher Norberto González llamaban la atención por sus bellos fenotipos respectivos.

    Pasaría el tiempo y muchas veces tuve la oportunidad de compartir con ambos, victorias y reveses, alegrías y tristezas.

    Hoy tengo el placer de conversar con el lanzador cienfueguero, uno de los mejores zurdos de la pelota cubana en todo su desandar. Su rostro sigue siendo bello y hasta juvenil. Esos ojos claros, cantándole al sol, esa sonrisa amplia, ese vozarrón de locutor de radio. ¡En fin!, que entrevistar a Norberto González Miranda sigue siendo un placer para la vista y el oído.

    Lanzador cubano Norberto González Miranda / Facebook

    “Ay, no cambias. Para mí siempre ha sido un placer también conversar contigo, sobre todo cuando no hay un partido clave metido en medio. Mis padres, Norberto y Esperanza me inculcaron no temerle a la vida, irles derecho a los problemas, pa’rriba del lío. Somos cuatro hermanos. Nací en octubre de 1979.

    “Estoy casado hace 18 años con mi eterna novia, Dismelky. ¿No la recuerdas? Ella practicaba patinaje artístico. Somos novios (porque lo seguimos siendo) desde grado 12 en la ESPA de Cienfuegos.

    “Ella me ha regalado lo más grande de mi vida, mis hijos, Alex Santiago y Andy”.

    Que por supuesto han seguido la carrera de su padre.

    “Pues sí. Alex lanza en la categoría 13-14 años y Andy es segunda, short stop y cátcher en 11-12. Los dos son derechos. En el caso de Andy, él está en un concentrado nacional, región central, con vistas a integrar el Cuba para el Mundial de la categoría en Japón el venidero mes de agosto”.

    Mirando esto, ¿puede decirse que provienes de una familia deportiva?

    “Para nada. Fui el primero que entró a un terreno de pelota. Yo me inicié en la escuela primaria, donde me fueron a scoutear entrenadores de varios deportes. Yo siempre fui muy fuerte, ágil, y era muy bien visto para las disciplinas acuáticas, polo, natación.

    “Pero mi papá siempre se opuso hasta que el profe Jesús Gómez, entonces comisionado provincial de béisbol y entrenador de equipos CUBA de edades menores, lo convenció para que yo practicara la pelota.

    “Así entré en la EIDE sureña con 11 años en 1991. Nunca había pisado un terreno, pero me gustó, aunque era el clásico patico feo ya que mis compañeritos venían jugando juntos desde los siete años. Fue así que jugué 11-12 y 13-14 en la EIDE, en desventaja”.

    ¿Anécdotas de ese período?

    “¡Ah, pues sí! Participé representando a la Perla del Sur en el Nacional 11-12 años que se efectuaba en Remedios, Villa Clara. Yo era inicialista, pero Cienfuegos se queda sin pitcher y le pido la pelota para lanzar a Jesús Gómez, que era el mánager.

    “Él me miró de abajo a arriba y me dijo: ‘Deja ver si sueño contigo’ y parece que soñó porque al otro día yo estaba pitcheando y le gané a Ciudad de La Habana 6 carreras por 2. Los capitalinos eran altos, fuertes, sabían jugar béisbol. Fue un buen inicio para mí desde el box”.

    ¿Fueron campeones ustedes?

    “No, quedamos en bronce mientras C. Habana fue el ganador. Eso me marcó. A partir de ahí, la dirección del béisbol sureño decide que yo iba a ser lanzador”.

    Norberto González nunca fue ese serpentinero supersónico, pero sí efectivo. La colocaba, trabajaba con cuidado, sus envíos de rompimiento enloquecían al contrario.

    “Sí, y además siempre me caracterizó mi voluntad, mis deseos de vencer, de vestir con orgullo el traje del team Cuba. ¿Sabías que soy de los pocos que han competido en 4 Mundiales consecutivos de esas primeras edades?”

    “Sí, yo asistí como primer año al Mundial de Mazatlán, México, categoría 15-16: era el único lanzador primer año y obtuve tres triunfos sin reveses. Me dirigió Miguel Borroto. Medalla de oro.

    “Como segundo año acudí al certamen del orbe de Londrina, Brasil, también con Borroto como director. Ahí lancé frente a los peligrosos sudcoreanos, nos impusimos 2 a 0. Después me tocaban los estadounidenses en la rotación. ¿Recuerdas lo que me pasó? porque tú lo viviste. Me enfermé de la garganta. El querido e inolvidable doctor Mayito Granda me inyectaba la penicilina y tú me aguantabas.

    “En medio del juego, Borroto me fue a sacar del box tras permitir dos jonrones seguidos. Yo había pasado una terrible noche, y esos batazos acabaron de redondear mi dolor de cabeza, pero tuve fuerzas para decirle a mi mánager: ‘profe, no me quite, deme otra oportunidad’.

    “Me miró a los ojos, enterró la pelota en mi guante y regresó al banco. A partir de ahí y hasta el noveno, nada más permití. 13 ponches le di a la temible banda norteña. Además le gané a Argentina (un solo hit en 7 entradas) y a Taipei de China, 3×2 en simi finales. Medalla de oro”.

    El tercer Mundial consecutivo al que asististe fue en Sancti Spíritus. Era tu primer año como juvenil.

    “Así es. Ahí le lancé a Taipei de China en el juego que nos daba el paso a la discusión de las preseas. Gané 1 carrera por 0. Permití un solo hit. Medalla de oro.

    “Y mi cuarto torneo mundial en edades prejuvenil y juvenil tuvo por sede a Moncton, Canadá. Allí vencí a Brasil en el primer juego y por el pase al oro a una fuerte escuadra estadounidense, a la que le repartí 13 ponches en 8 y un tercio de entradas. Medalla de oro”

    Dime de la feroz atención de los scouts sobre ti.

    “Sobre mí, Maels Rodríguez, Yosvani Peraza y Joan Carlos Pedroso. A mí me ofrecían 4 millones, que en aquella época era una fortuna. Eran otros tiempos. No nos movían las mismas cosas que ahora”.

    ¿Te hubiera gustado jugar en la MLB?

    “Por supuesto que sí, es un béisbol supremo. Y claro que hubiera querido que mis hijos me vieran triunfar allí. Lo bueno es que con los nuevos acuerdos entre la Federación Cubana y las Grandes Ligas, ese sueño lo puedo materializar en mis hijos”.

    Por lo que veo es Miguel Borroto al entrenador que más agradeces en este inicio juvenil, ¿no?

    “Sí, a él y a Daniel Menéndez Miñoso. Ellos me guiaron, me dieron toda la confianza del mundo. Les debo mucho en mi carrera”.

    ¿Cuándo pasas al equipo grande?

    “Debuto en Series Nacionales en la temporada 1998-99, con 18 años, apenas regresando del Mundial Juvenil de Moncton, con el Cienfuegos. Mi actuación no fue buena: no gané perdí uno, pero en realidad tuve muy pocas oportunidades; sólo trabajé 14 entradas. Antonio Muñoz era el mentor.

    “El próximo año cambió el director y vino Francisco Cantero, quien me dijo que ‘suceda lo que suceda vas a ser el pitcher de los domingos’ y lo cumplió.

    “Imagínate que Cienfuegos tenía un staff de pitcheo zurdo estelar: Adiel Palma, Yosvani  Pérez, Alexander Quintero amén de los derechos Iday Abreu y Liván Angarica. O sea, integrar el róster abridor no era fácil”.

    Pero yo recuerdo que desde muy jovencito tú eras el lanzador puntero de los elefantes.

    “Eso fue a partir del 2000, en mi tercera Serie Nacional. Gané 10 juegos y salvé 7; hacía la doble función de abridor y relevista”.

    ¿Eso no afectó tu brazo sobre todo por tu gran juventud entonces, apenas 20-21 años?

    “Jamás yo he sabido lo que es dolerme el brazo. No, no tuve problemas. En ese momento forman un elenco universitario conducido por Daniel Menéndez Miñoso, que iba a jugar un partido con el equipo universitario de Minesota.

    “Ese conjunto había derrotado a una escuadra de la Universidad de La Habana 32 carreras por 0. ¡Ya tú sabes! Fue así que refuerzan con 6 peloteros universitarios al Cuba universitario; éramos Frederich Cepeda, el torpedero Luis Miguel Navas, el center field Endry Trujillo y los lanzadores Jonder Martínez y Lionel Doris. O sea, cuatro hicimos después la selección nacional de mayores. Ganamos 18 a 0″.

    El año 2001 siempre será recordado porque en el Mundial de Taipei de China de ese año, cinco grandes de todos los tiempos, se despedían de los estadios: Orestes Kindelán, Antonio Pacheco, Omar Linares, Luis Ulacia y Germán Mesa.

    Era un sueño para Norberto compartir con esas leyendas el certamen pero increíblemente lo dejan fuera.

    “En la SNB de ese año, con un Cienfuegos colero, yo presento balance de 11 y 8, soy llamado al entrenamiento de la preselección y no permito carreras. Ya me veía en el Cuba, pero, de madrugada me despiertan y me dicen: ‘dale que se te va la guagua’ refiriéndose al ómnibus que repartía por la Isla a los jugadores que no hacían el grado.

    “Sentí una gran decepción. Reconozco que había zurdos muy buenos como Faustino Corrales, Raúl Valdés y Lemay de la Rosa, pero yo no había tolerado libertades a mis rivales. No lo vi justo”.

    El zurdo cienfueguero ese año integra un Cuba B para una triangular en Nicaragua con el país anfitrión y Guatemala.

    “Fui junto a veteranos como Ernesto Guevara Ramos y Eliécer Montes de Oca. Le gané un juego per cápita a los nicas y a los guatemaltecos”.

    Después de sumar 11 nuevas victorias a su total en SNB, Norberto González asiste al Mundial Universitario de Mesina, Italia, donde alcanza dos éxitos.

    “A Italia lo dejé en un hit al igual que a Japón en el choque del cruce. Ponché a 14 nipones y ganamos 1 x 0. El título lo obtuvimos frente a Estados Unidos en juego lanzado por el holguinero Orelvis Ávila. Ese CUBA B fue dirigido por Lourdes Gourriel.

    “Al regresar, soy convocado a integrar el conjunto nacional que, comandado por Héctor Hernández, jugaría el Torneo de Retadores en Canadá. Allí nos impusimos con facilidad. Nuestro staff daba miedo: José Ariel Contreras, Pedro Luis Lazo, José Ibar, Norge Luis Vera. El único jovencito era yo”.

    Con semejantes monstruos, ¿pudiste pitchear?

    “Sólo cinco entradas frente al equipo sucursal de los Astros de Houston, al que no le permití carreras. Allí, Joe Cuba, conocido scout, estaba detrás de mí ofreciéndome todo tipo de contratos. Él se vanagloriaba de haberse llevado al derecho pinareño Danny Báez. Jamás le hice caso”.

    ¿Te arrepientes de no haberle aceptado la propuesta?

    Su voz al contestar es segura. Para nada vacila; es más, ni siquiera lo piensa.

    “No. De haberlo hecho no tendría hoy esta familia tan hermosa, pero, para nada critico a los que sí la han aceptado. Totalmente apoyo a todos los que luchan por sus sueños. Nosotros somos peloteros y queremos jugar en el máximo nivel”.

    Al comenzar nuestro diálogo tocamos el tema del nuevo convenio entre la FCB y la MLB, ¿qué opinas?

    “Mira, a nuestro país le es difícil renunciar a conceptos añejos; pero ese acuerdo es muy positivo, es una luz al final del túnel, y debiera incluir a todos los cubanos que juegan en las Grandes Ligas y estén dispuestos a defender nuestra bandera”.

    En total, el zurdo Norberto González, en 18 Series Nacionales, presenta balance de 150 triunfos – 134 derrotas. Ponches: 1496. Promedio de carreras limpias: 4.00. Es el picther más ganador de Cienfuegos, por encima del legendario Rolando Macías, Roberto Almarales y el estelar zurdo Adiel Palma, quien lanzó 21 series ganando 140 juegos.

    Siempre el 32 en la camiseta. ¿Por qué?

    “Por Changa Mederos primero, el zurdo capitalino, siempre lo admiré, y después por Víctor Mesa. Fíjate, yo iba a ver el juego en el estadio y me iba para las gradas del center field para verlo jugar a él, todo un espectáculo”.

    2003 fue un año de innegables éxitos para el béisbol cubano, que tuvo a Norberto como gran ausente; no obstante, un año después el zurdo de la Perla del Sur regresa al equipo Cuba. Primero toma parte en el Torneo Inter-puertos de Harlem y luego, cumple el sueño de todo deportista, asiste a los Juegos Olímpicos de Atenas.

    “En la cita europea, el equipo dirigido por Juan Padilla, queda segundo al perder por el oro con Holanda, Precisamente, en la eliminatoria yo los había vencido. Gané dos encuentros lo que me valió ser elegido el pitcher zurdo del all star”.

    ¿Cómo integras el Cuba olímpico? ¿Te llamó a filas Higinio Vélez, el mánager?

    “Sí. Cumplí la quimera de vivir unos Juegos Olímpicos. En Atenas lancé de relevo a Japón. El abridor fue Billo Odelín al que le dieron 3 jonrones. Yo pitcheé desde el tercero al noveno y no permití carreras; a pesar de ello, perdimos.

    “Abrí contra Canadá en la fase eliminatoria y trabajé hasta el séptimo sin que me pisaran el home. Ganamos 5×0″.

    Sí, pero otro gallo cantaría en la semifinal contra el propio equipo norteño.

    “Uff. ¡Qué jueguito! En el noveno, ganando nosotros 8×5, Lazo se enreda y con hombres en primera y segunda, 2 outs, al bate el peligroso torpedero Nicholson, bateador ambidextro, me llaman a mí.

    “Me bateó a la derecha y sacó un batazo que parecía se iba y que fue fildeado magistralmente por Cepeda en el left field. Todo estaba listo para imponernos a Australia en la finalísima, lo que representó la última corona olímpica hasta el momento para la pelota cubana”.

    Terminado el ciclo olímpico, el equipo cubano de béisbol se nutre de nuevas figuras y específicamente en el staff de pitcheo entran Yadiel Pedroso, Yunesky Maya y Yulieski González, y Norberto pasa junto a Dany Betancourt a respaldar como cerradores los juegos del Cuba. 2005, Campeonato Mundial en Holanda y 2006, Mundial Universitario en La Habana, plata, reportaron para el zurdo sureño excelentes performances.

    Específicamente en la cita habanera venció dos veces a Japón, en la eliminatoria y en semifinales; en total lanzó 15 entradas y propinó 33 ponches.

    “Claro, lo más importante para todos los integrantes de la selección nacional fue el primer Clásico Mundial, cuando nos enfrentamos a los peloteros profesionales y derrotamos a grandes equipos como Puerto Rico y República Dominicana, aunque perdimos ante Japón por el oro.

    “Ser subcampeón de ese gran evento ha sido muy importante en mi carrera, conjuntamente con el oro en los Juegos Olímpicos”.

    En el 2007, el zurdo cubano tenía ante sí los Juegos Panamericanos de Río, los Olímpicos de Beijing y el segundo Clásico además del Campeonato Mundial y la Copa Intercontinental en Taipei de China.

    “En Río con Anglada casi no lancé, no hizo falta. Lo que recuerdo con más alegría fue la cita olímpica. Ese 2008 fue uno de los mejores años de mi carrera. Antonio Pacheco como mánager, me dio toda la responsabilidad y oportunidad de ser un factor clave en lo que hicimos.

    “Salvé un encuentro contra Taipe de China, que finalmente concluyó con un cerrado score de una carrera por cero; relevé en la clasificatoria ante Canadá, juego que ganamos 8×5; y abrí la final contra todo pronóstico pues ya yo era relevista, pero Corea del Sur presentó 7 zurdos en su line up”.

    Recuerdo aquello. Muchos opinaron en contra de esa decisión, pero al final aunque empezaste mal, Pacheco en eso tuvo razón.

    “En el primer inning, el tercer bate deja caer una pelota entre tres jugadores y es ahí cuando el cuarto hombre, Sin Yun Lee, que no había bateado en todo el torneo, me la sacó por el left field y el juego se puso tempranamente 2×0.

    “De ahí hasta el sexto no permití más libertades: Michel Enríquez nos acercó con solitario jonrón . Fue en el sexto, ya con 2 outs, que entra Pedrito Pérez al montículo y me dice que había cumplido mi función (ellos tuvieron en cuenta que yo el día anterior había calentado cinco veces en el juego semifinal ante Estados Unidos).

    “El caso fue que vino Lazo y fue recibido con tubey y Pacheco hizo una jugada inesperada, totalmente contra el librito: trajo al derecho Luis Miguel Rodríguez, lanzador por al lado del brazo que le es fácil a los zurdos, y, sin embargo, ¡dominó a su antojo! la tanda zurda sudcoreana.

    “Lamentablemente nos quedamos cortos en el noveno y perdimos 3×2″.

    En el Segundo Clásico, 2009, primero en Ciudad de México y luego en San Diego, el zurdo estuvo bien a pesar de una lesión en la rodilla (fractura del menisco).

    “Le lancé a Australia y a Japón de relevo. Regresé mal y no pude asistir al Mundial de las tres ciudades en Europa pero sí al Inter puertos de Harlem, con el equipo que dirigió Germán Mesa. No ganamos pero yo tuve una buena actuación”.

    El premundial en San Juan 2010, el último Mundial amateur que tuvo a Panamá por sede, y los Juegos Panamericanos de Guadalajara, ambos en el 2011, así como el tercer Clásico Mundial 2012, significaban nuevas metas para el zurdo cienfueguero.

    ¿Cómo resumes tu actuación en esos últimos años tras más de 15 en el team Cuba?

    “En San Juan, Eduardo Martín me utilizó como relevista circunstancial; perdimos la final ante Dominicana pero como conferían dos plazas, clasificamos para el Mundial.

    “En ese Mundial de Panamá, también caímos, esa vez ante Holanda; mi roll fue igualmente relevo circunstancial, ante zurdos fundamentalmente. También perdimos en Guadalajara, incluso, antes de llegar a la final pues caímos ante Canadá en el cruce y logramos ubicarnos terceros al superar a Nicaragua”.

    Escucho a Norberto y veo que ya entramos en el período en el que sólo segundos y terceros lugares o posiciones más rezagadas aún, ocupa nuestro querido béisbol. Podemos decir que desde ese 2010, salvo excepciones, no se hace justicia la pelota cubana.

    Año 2012: periplo preclásico.

    “Estuvimos en Taipei de China y Japón en esa gira; nuestro director Víctor Mesa me dio todo su respaldo. Puedo afirmarte que Víctor y Pacheco fueron los mánagers que depositaron toda su confianza en mí y eso siempre lo reconoceré.

    “De Asia nos fuimos al Torneo de Harlem, que hacía años no se ganaba y ahí vencimos por el oro a Puerto Rico. En ocho días se efectuaron siete desafíos y yo lancé en los siete como relevo; en el último trabajé desde el tercero hasta el noveno para obtener la victoria”.

    Por tus palabras, Pacheco y Víctor son los directores con los que mejor te has sentido, ya en tu etapa adulta.

    “Sí, también con Rey Vicente Anglada, que es uno más de nosotros. Para él lo mejor también”.

    Háblame del tercer Clásico Mundial.

    “Desde el primer momento, Víctor me tenía como el primer relevo de Cuba, sea cual sea la situación, no sólo para zurdos. Y así, después de un montón de años, vencimos en la primera etapa a Japón en su patio, el Fukuoka Dome. Encabezamos el grupo; yo sustituí a Wilber Pérez y trabajé desde el cuarto hasta el octavo.

    “En total relevé en tres ocasiones: frente a los nipones, holandeses y los taipeyanos, en Fukuoka; después en el choque que nos daba el pase a San Francisco, contra Holanda desde el cuarto (cuando entro por el abridor Vladímir García) hasta el noveno.

    “En ese choque acepto jonrón del torpedero de los Bravos de Atlanta, Andrew Simon con uno en base y me empata el juego a cinco carreras. Salí en el noveno por excederme en lanzamientos. “Lamentablemente mis sustitutos, Raicel Iglesias, Yander Guevara y Diosdany Castillo no pudieron aguantar y nos quedamos sin discutir la siguiente fase en San Francisco”.

    Después del tercer Clásico decide probar suerte jugando en el exterior por contrato personal.

    “Lanzo con el grupo Neptuno de Italia y obtengo magníficos resultados. Me eligen el mejor zurdo de la liga y me contratan por cinco años, pero no pude con tanto tiempo alejado de mi familia.

    “Regreso y en el 2015 juego en la Liga Mexicana del Pacífico con los Cañeros de los Mochis, equipo que es considerado sucursal de las Grandes Ligas.

    “De ahí me fui a jugar una temporada con la Liga Independiente de México. Tampoco aguanté la lejanía y al volver solicito al INDER que me permita reincorporarme a la Serie Nacional.

    “Después de varias reuniones, y con carácter excepcional, por nuestras excelentes trayectorias, aceptan que el campeón olímpico de las vayas cortas Dayron Robles y yo nos reincorporemos a nuestros respectivos deportes”.

    ¿Qué fue para ti volver a jugar con la camiseta del Cienfuegos; además de ser el primer pelotero que puede hacer esto?

    “Mira, yo me decepcioné mucho cuando mi equipo, que podía discutir el título, se desmembrara en nada. Perdimos a Pito Abreu, Yasel Puig, Yoan Moncada, Erisbel Arruebarruena. Era una clásica estampida de elefantes; eso, y mi lesión cervical provocaron mi partida.

    “¿Regresar? Fue algo lindo, volver a vestir mi traje en la SNB 55, y luego ser elegido refuerzo de Industriales, con quienes gané 2 y perdí 6, los 6 por una carrera, los 6 por marcador de 2 x 1, incluyendo el play off ante Ciego. Como verás, no lo hice mal.

    “Incluso fui llamado al Cuba para jugar el Premier 12 en Taipei de China. Con Víctor de mánager lancé varios partidos de relevo; al final, perdimos.

    “Ya eso fue todo. Decidí no jugar más, ni en Cuba ni el extranjero. En Italia me esperaban con los brazos abiertos, pero prefiero estar con mi familia, ver crecer a mis hijos, enseñarles yo mismo este deporte que llevo en la sangre y que espero los haga grandes a ellos, incluso, más grandes que yo”.

    Norberto, además de lo ocurrido con la partida de nuestros peloteros, ¿qué más ocurre con la pelota cubana?

    “Mucho se ha hablado de las carencias en la base, la falta incluso de juegos; los montículos en muchos de nuestros estadios no están en las mejores condiciones; los sistemas de entrenamiento están algo atrasados. Hay que trabajar más”.

    ¿Qué está haciendo ahora el rubio cienfueguero?

    “Dirijo una brigada constructora, soy cuentapropista. Vivo feliz y pletórico junto a mi esposa de toda la vida y mis dos niños. Me enfoco que lo que arreglemos o edifiquemos quede bien, ya sea una escuela, un hospital, una vivienda. Hemos construido parques, consultores de médicos, Palacio de los Matrimonios.

    “¿Que me hubiera gustado jugar en la Gran Carpa? Por supuesto. Pero, te reitero soy feliz, y más lo seré cuando mis hijos hagan lo que yo no pude hacer”.